En Jesús María, en la cuadra 17 de General Garzón, hay un restaurante norteño que recopila las más deliciosas recetas. Los dueños se llaman Fernando Vera-Horna: Fernando Arturo y Fernando Antonio. Vienen trabajando este concepto desde hace más de 25 años, y heredaron las mañanas culinarias de su madre Susana y sus abuelas, ambas Mercedes. Fui por primera vez hace ocho años, y desde ahí se convirtió en un favorito. La gracia es que en el tiempo mantiene su calidad y buen sabor. Como debe ser.
1. Tipo de establecimiento
Nace como huarique, pero hoy se presenta más arreglado y con carta amplia. Es un restaurante norteño de recetas familiares.
2. Estacionamiento
En la calle, hay acomodadores que les cuidarán el auto.
3. Atmósfera
Tamaño medio, limpio, organizado, tiene un patio encantador con una higuera y orquídeas naturales. En días de verano, los rayos de sol se filtran por las rendijas del techo, como en poesía de Rosé.
4. Sillas y mesas
Las sillas son cómodas, las mesas no son tan grandes. Si son cuatro y van a compartir, junten dos. Hay buen espacio entre mesa y mesa, es decir, a no ser que griten, no le van a escuchar sus secretos. El local puede llegar a ser bullanguero si está lleno. Lo normal.
5. Privado
Hay para seis, ocho y hasta 12 personas.
6. Salsas, aceites y condimentos
Ají (incluso mocheros y limos norteños), canchita, limón y chifles crocantes.
7. Servicio
Son rápidos para tomar la orden, servir y cobrar. Bastante amables y, si tienen suerte, los dueños salen a comentar los platos y preguntar qué tal la pasaron
8. Pescados y mariscos
¡Uy! Acá la cosa da para largo rato. Como les conté, he ido varias veces y la experiencia es excelente (además los precios son, dentro de todo, razonables). Les voy a contar solo lo que he probado, porque la carta es larga.
Para comenzar, una potente leche de tigre. Luego cebiche, bastante sencillo y picante (como debe ser), y mariscos frescos: siempre pido combinados que traen erizos (si hay), conchas negras (cuando no está en veda), cebiche clásico y claro, almejas vivas de esas que mueren en la mesa mientras les chorreamos el limón (no se las metan a la boca sin limón porque “da impresión”, me pasó la primera vez y me saltaron en la lengua). Son una bocanada de brisa marina, textura firme y suave. Memorables. La tortilla de raya para compartir es también un clásico, aunque cuando la pedí la última vez me pareció un tanto gruesa y de sabor quizá un poco agresivo. Se acompaña de salsa criolla y yucas sancochadas o fritas. El cangrejo reventado es otro favorito y contundente. Y el muchame de pulpo cierra la selección. Se plantea con harto aceite de oliva y plata, y trae recuerdos de playa tan ochenteros.
9. El arroz
En Don Fernando se trabaja con arroz flor traído especialmente del norte (se llama así al arroz que no tiene más de un mes de cosechado). Se las pongo fácil: solo por comer un plato de ese arroz me hago el viaje hasta su restaurante en hora punta (vivo lejos). Así de bueno es: graneado, húmedo, que no se desprende fácilmente cuando se le hinca el tenedor y se lleva a la boca.
10. El pepián
No saben lo delicioso que es encontrar un lugar donde se haga pepián de maíz y se sirva sin remilgos. Donde se le aprecie y no se le ningunee. Porque, seamos sinceros, hay varios que le hacen asco. Bueno, acá lo sirven en una buena porción, calentito, con arroz blanco al lado. Cremoso y tierno. Ah, ya que estamos con el choclo, de entrada hay también tamalitos verdes rellenos de pollo hechos en casa.
11. Las carnes
Cuando voy, como es de esperar, apuesto por el arroz con pato a la chiclayana (uno de mis platos favoritos de la vida). Es bastante tradicional y de receta casera. El pato está tierno y la presa es generosa. Se prepara con chicha de jora y con el perfumado zapallo loche (el que tiene forma de lágrima y es de color dorado). Otro que siempre pido es el cabrito norteño con loche. Sí, siempre con loche: creo que es uno de los ingredientes más delicados y valiosos de nuestra gastronomía y me parece poco considerado que no sea pieza clave de todos los aderezos. El cabrito viene con hueso (para chupetear), arroz, yucas y frejoles.
12. Los postres
Los helados son caseros. Algunos bien logrados. Pero el postre que me genera adicción es el dulce de higos con manjar blanco. Se prepara con los higos verdes del árbol que está en el patio, y el manjar es ese casi blanco, de perol, no el empalagoso oscuro que puede resultar a veces bastante agresivo. Hay también panqueques y buñuelos.
13. Carta de bebidas
Chicha, cócteles, pisco, vinos y cerveza.
14. Tamaño de porciones
Muy bien servidas.
15. Precio
Ya les comentamos que los precios están buenos. A ver, no es un lugar barato, pero la comida y el cuidado que se pone en ella, amerita. Así que si quieren darse un gusto, ya saben. Ojo, que el beber sin medida aumenta la cuenta, así que si se mantienen con una cerveza o gaseosa, el asunto puede fluir más. Precio promedio por persona sin alcohol es S/. 60 – S/. 70. Salen llenos. Si piden para compartir, prueban más y gozan mejor.
16. Tarjetas
Todas.
17. Niños
Hay sillas para niños, y platos especiales para ellos: pescado o pollo a la plancha, y milanesa con arroz y puré o papas.
18. Dirección y horario
Todos los datos los encuentran en www.donfernando.com.pe (la fecha de nuestra última visita fue en setiembre de 2014, si los precios cambiaron, no nos responsabilizamos).